El término 4.0 Industries nació en el año 2011, en la Feria de Hannover, y hace referencia a la cuarta revolución industrial. En la actualidad estamos viviendo la mayor revolución tecnológica de la historia y deben surgir soluciones para fusionar el mundo real y el digital. La Industria Conectada o Industria Inteligente permite interconectar distintos elementos de una cadena productiva para lograr conocimiento que se debe aprovechar para mejorar el funcionamiento de la empresa a casi cualquier nivel.

Y para que la Industria 4.0 pueda ser una realidad debe existir el Big Data. En este artículo te contamos qué es y cómo encaja con la industria del presente y, más importante todavía, del futuro.

¿Qué es Big Data?

El término se refiere a grandes volúmenes de datos que los dispositivos interconectados generan de forma automática. Con el Internet de las Cosas (también conocido como IoT por ser las siglas en inglés de Internet of Things), los dispositivos, robots, máquinas y sistemas informáticos producen una ingente cantidad de datos por el simple hecho de estar funcionando.

Estos datos, de forma aislada, podrían no significar nada, pero analizados y estructurados de la forma correcta, aportan una información muy relevante sobre el funcionamiento de las cosas y cómo interaccionan con el mundo real.

Cuando hemos dicho que la cantidad de datos que se produce es ingente no lo decíamos en broma. Los macrodatos, datos a gran escala o big data se consideran como tal a partir de los 30 Terabytes, y estos datos no están estructurados, por lo que no se pueden analizar, procesar ni gestionar con las tecnologías convencionales de estadística y base da datos.

Por regla general, los datos que se consideran Big Data presentan las siguientes características: volumen, velocidad, variedad, veracidad y valor. Y estas cinco características crean 5 retos para las empresas: cómo almacenar esos datos (volumen-almacenamiento), cómo tratarlos rápidamente para que sean relevantes y estén actualizados (velocidad-tiempo), cómo recopilarlos de forma eficaz (variedad-recogida), cómo saber qué datos son relevantes y cuáles no (veracidad-calidad) y cómo sacarles partido (valor-utilidad).

El Big Data y la industria agroalimentaria

La industria tiende hacia la automatización, y el sector agroalimentario no es una excepción. Gracias al uso de máquinas tanto a pie de campo, como en las fábricas y en los supermercados, la producción de alimentos se vuelve más eficiente.

Entre los elementos susceptibles de automatizar en la industria agroalimentaria se incluyen por ejemplo las cadenas de empaquetado, el triaje de productos, el riego automatizado, la recolección con máquinas, las cadenas de montaje/embotellado/embalado, los vehículos autónomos que circulan por el interior de las naves, los elevadores que colocan los palés en grandes almacenes de distribución, etc.

De esta forma, gracias a la recopilación y tratamiento de los datos generados durante estos procesos, se puede optimizar el funcionamiento de las empresas a distintos niveles. Por ejemplo:

  • Se pueden mejorar los procesos de almacenaje gracias a sensores y dispositivos móviles que informen sobre el estocaje y la colocación de cada producto, realizando controles de calidad y proponiendo rutas optimizadas para la producción o montaje.
  • Se puede realizar un mantenimiento preventivo, pues los dispositivos son capaces de detectar fallos en los patrones habituales de funcionamiento, lo que podría ser un aviso de un fallo en la maquinaria que, de ser tratado rápidamente, no acabará en avería.
  • Se pueden eliminar los cuellos de botella, identificando problemas de rendimiento.
  • Se pueden automatizar procesos como el riego, la temperatura de los invernaderos, etc., pues gracias a la recopilación de ingentes cantidades de datos entra en juego la IA o inteligencia artificial, capaz de tomar decisiones según unos patrones preestablecidos para mantener el cultivo en perfectas condiciones.

La industria agroalimentaria 4.0 ha llegado para quedarse, junto con el Big Data que va asociado a ella y que crece exponencialmente, creando oportunidades de mejora y optimización con cada bit nuevo de información. Si quieres ser competitivo y aprovechar al máximo los recursos de tu empresa, súmate con fuerza a la cuarta revolución industrial.

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