El software ERP responde a las siglas de Enterprise Resource Planning (Sistema de planificación de recursos empresariales). Además hemos visto en el blog la definición del término CRM, que hace referencia a Customer Relationship Management (Software para la gestión de la relación con los clientes). Ambos son programas de gestión empresarial que resultan fundamentales para el buen funcionamiento de la compañía y para una óptima situación económica, ya sea por medio de la reducción de gastos o por la maximización de beneficios.

Sin embargo, a menudo hay cierta confusión entre las funciones de cada una de estas soluciones. Por eso, en este artículo nos centramos en las diferencias entre un ERP y un CRM y te explicamos cómo implementarlas en tu empresa.

¿En qué se diferencia un CRM de un ERP?

La gran diferencia entre un ERP y un CRM está en la base, puesto que persiguen objetivos diferentes:

ERP

Es un software de gestión back office, lo que coloquialmente se puede llamar ‘de puertas para adentro’. Esta solución centraliza, ordena y automatiza tareas que la empresa necesita para su funcionamiento. Por ejemplo los procesos de producción, el control de stock o las labores administrativas, como la elaboración de las nóminas de los empleados.

CRM

Es un software de gestión front office, es decir, enfocado en lo que hay ‘de puertas para afuera’. Y en el sector empresarial, el principal elemento que está ahí es el cliente. Por tanto, se ocupa de tareas como la elaboración de bases de datos segmentadas, el seguimiento de las campañas de marketing o la automatización del proceso de venta.

ERP vs CRM: ¿Cuál es mejor según el tipo de empresa?

Teniendo en cuenta lo anterior, se puede decir que el ERP es una solución más amplia y general, por lo que su implantación resulta primordial. Sobre todo en compañías medianas y grandes con un funcionamiento complejo y organizadas en múltiples departamentos. Y por supuesto es esencial en la industria 4.0.

En cambio, el CRM es un software de gestión más específico y su uso queda circunscrito al departamento de marketing y ventas.

Por tanto, en el caso de PYMES que no disponen de un área o unos empleados dedicados exclusivamente a marketing y ventas, disponer de un CRM puede carecer de sentido.

Además, hay que tener en cuenta que algunas empresas delegan el grueso de estas labores a agencias externas, que se encargan de diseñar la estrategia de marketing y medir su impacto.

Si nos centramos en el sector agroalimentario, en el que Cedesa está especializado, la respuesta sobre qué herramienta es mejor puede estar llena de matices. Lo que es indudable es que el ERP resulta crucial y su implantación resulta ineludible, puesto que permite gestionar detalles fundamentales que a menudo están sujetos a estrictos controles sanitarios: las vacunaciones de cada animal, el control de fertilizantes, etc.

¿Por separado o integrados en una sola herramienta?

Lo ideal sería que la empresa dispusiera de ambas soluciones de software puesto que, al realizar tareas diferentes, son plenamente compatibles entre sí. Sin embargo, no siempre es posible, por cuestiones de presupuesto o por falta de recursos humanos que se ocupen de su manejo.

En ese caso, una opción posible es la integración de ambas soluciones en una misma herramienta. Esto implicaría incluir las funciones básicas de un CRM dentro del ERP de la compañía. Para ello, habría que desarrollar un software escalable y a medida en el que se incluyan las funcionalidades que realmente necesita esa determinada empresa, descartando otras que le resulten menos útiles.

Eso es precisamente de lo que se encarga Cedesa, que desarrolla software de gestión para empresas del sector agroalimentario y que puede crear un ERP a medida en el que se incluyan funcionalidades propias de un CRM.

 

 

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